Informática para qué

Enero 20, 2008

Telesur, mirada hacia la nueva información

Archivado en: 1 — gonzalezmanet @ 6:37 am
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En muy poco tiempo, con gran nivel profesional y certera noción del contexto informativo, es decir, saber qué pasa en el mundo, la nueva agencia noticiosa latinoamericana Telesur ha avanzado con paso seguro en la difusión de la realidad regional e incluso global.

No es fácil alcanzar tal mérito tomando en cuenta que su financiamiento es de origen oficial, procedente de países como Venezuela, Cuba, Bolivia Brasil, Uruguay y Argentina.

Su credibilidad no sólo está basada en la diversidad de fuentes, sino en el respeto de los principios de equidad, así como en el valor real de los temas y en la legitimidad de su origen.

Quizá sea muy temprano para medir su legitimidad y la naturaleza y eficacia de su aporte, pero hay algo de cierto en sus funciones y en el ejercicio equilibrado del trabajo que hace válido y respetable a Telesur.

Hablamos de la necesidad de conocer y transmitir verdades que tienen las grandes mayorías de América Latina, para las cuales no están diseñadas la filosofía y objetivos de las agencias transnacionales del mundo desarrollado, el cual considera que son noticias sólo las adversidades y catástrofes, crímenes y desgracias, y no los adelantos de la humanidad.

Es posible que esta sea un poco una revelación en el sentido de que pueblos hasta ahora indiferentes y resignados, apáticos y silenciosos, y en general centrados en su mundo local por desconfianza a todo lo que exceda su horizonte, no supieran darle valor movilizador a la información y las telecomunicaciones.

Sin embargo, el shock social ante las posibilidades de cambio ha sido de tal efecto que estas mayorías poseen ahora una nueva noción de su destino y de los procesos de los que ya forman parte.

En buena medida este fenómeno se debe a Telesur, la única agencia verdaderamente libre en todo el continente.

A DIFERENCIA DE OTROS

No atribuimos el cambio a la novel agencia latinoamericana. Pero si debe señalarse la convergencia de acciones y la similaridad de propuestas entre la ciudadanía y el nuevo medio de información en un ámbito que hasta ahora siempre ignoró a millones de personas como fuerza social transformadora.

Por decir algo, en América Latina existen más de 50 millones de indígenas excluidos de las estructuras del poder y que sin embargo, comienzan a tomar conciencia de su fuerza y a moverse en nuevos planos de la realidad, una realidad que ya no los desconoce y aplasta.

Telesur tiene mucho que ver con estos fenómenos. A diferencia de otros servicios regionales e internacionales, no ofrece seis telenovelas diarias como los canales de México y Brasil, ni busca lo más dramático ni espeluznante del acontecer cotidiano para mantener elevados ratings .

Lo que le importa a Telesur no es reforzar el comercio y la demanda del consumo, sino promover la identidad y el conocimiento para saber lo que somos y dónde estamos, y así poder elevar la dignidad y la calidad de la vida.

Esta visión de las cosas la logra y difunde Telesur sin exagerar los conflictos, sean políticos, obreros o sociales. Hay un inteligente equilibrio que solo puede venir del buen oficio y del ejercicio experto de los valores informativos.

A esto no estamos acostumbrados en América Latina, sometidos al control monopólico de un reducido número de Agencia como CBS, ABC, NBC, CNN e incluso Reuters, EFE y France Press.

Un somero análisis de estos servicios declaradamente proimperialistas (por supuesto, por razón de clase) revela una curiosa similitud no sólo en los análisis y conclusiones, sino también en los términos, enfoques y calificativos que configuran su naturaleza política e ideológica.

Esto significa que no sólo tergiversan situaciones y realidades, sino que forman un frente común hábilmente elaborado contra ciertos países y gobiernos. Puede decirse que es un diseño común realizado con “mala leche” que los “habitués” a estas fuentes se tragan, muchas veces con deleite.

Un detalle significativo, que facilita mucho las cosas, es que en casi todos los casos el personal profesional de estos servicios no proviene de escuelas de periodismo, regidos por un manual técnico sino de facultades de ciencias políticas y acreditadas escuelas de economía. Es la misma tendencia de la CIA en el reclutamiento de abogados y científicos. Cada quien busca lo que mejor sirve a sus intereses.

La demostración del propósito de clase queda demostrada en casos como con los de Cuba, cuando las agencias corren a conectarse rápidamente con Miami cuando toda la información sobre un caso dado, como el de la salud de Fidel, está disponible en La Habana. En este caso, Radio Exterior de España es un ejemplo manifiesto, igual que BBC Mundo.

Para algunos cuesta trabajo aceptar estos hechos (o “denuncias”, si mejor se quiere) porque ven las agencias y medios de difusión internacionales como Internet, como empresas insospechables de manipulación o falta de ética. Lo cierto es que operan basados en conceptos estrictos de clase y actúan como instrumentos del neoliberalismo, a la vez que disfrazan lo más posible su carácter conservador y su naturaleza derechista.

HACIA UNA NUEVA COMUNICACIÓN

Mientras tanto, un servicio como Telesur comienza a descubrir facetas y ángulos poco conocidos sobre los procesos y fenómenos que se dan cada día en el continente. Y lo hacen en forma breve, objetiva y puntual, sin prejuicios ni favoritismos, sin privilegiar posiciones políticas, lo que puede verse en secciones como Mirando al Sur, la Vuelta al Mundo o Hablando de Otra Cosa.

Este estilo se va convirtiendo cada vez en más necesario, por la voluntad de saber y actuar sobre cosas ciertas.

El nivel de excelencia alcanzado por la agencia radicada en Venezuela se identifica con los objetivos que aspiraba a lograr el proyecto propuesto por el Movimiento de Países No Alineados, denominado Nuevo Orden Internacional de la Información y la Comunicación, iniciado en la década de 1970.

Este concepto fue confrontado de modo implacable por Estados Unidos e Inglaterra, que lo veían como un peligro para la libertad empresarial de expresión y sus ambiciosos esquemas de publicidad global. Hablamos del flujo privado de información comercial. Y ¿cuáles eran los fines del Nuevo Orden que tanta alarma provocaban en Washington? Simplemente, lograr un flujo equilibrado de noticias, proporcionado y equitativo.

RESURGIMIENTO DE LA COMUNICACIÓN

El noble proyecto de los No Alineados, basado en la justicia y la igualdad, nunca tuvo éxito ni se logró su más mínimo avance. Ahora el Movimiento NOAL ha vuelto a transitar por estos caminos en busca de una información liberada. En este sentido comienza a verse necesario el cruzamiento legítimo de datos y novedades del acontecer contemporáneo, basado en una información efectiva, sin duplicidades ni manipulaciones.

La referencia más reciente de esta necesidad es la creación de la Red de Noticias del Movimiento NOAL (NNN), puesta en marcha a principios del 2006. Queremos que sea una herramienta para el mutuo reconocimiento de los pueblos, dijo el Ministro de Información de Malasia, Zainudin Maidin.. El funcionario agregó que no se trata de un enfoque teórico de la comunicación sino de un propósito práctico para el desarrollo de estrategias que ayuden a alcanzar la independencia informativa.

En ese momento Malasia era presidente del Movimiento NOAL y creó un portal digital como base de los trabajos de la NNN, llamando a utilizar Internet con perspectiva de futuro. Cada minuto que se pierde, señaló el ministro, es una hora que no recupera la memoria colectiva.

El centro gestor de Kuala Lumpur reiteró que el sistema constituye un mecanismo invaluable para el intercambio y que su fin es que los NOAL puedan difundir con la misma oportunidad de los demás su versión de la realidad en el marco de su propia perspectiva.

Hay que reconocer que tanto Telesur como NNN traen aires de modernidad al complejo mundo de la información instantánea. Estas tendencias se abren paso en los países subdesarrollados, los cuales hasta hace poco sólo tenían una remota idea de los bancos de datos y la transmisión por satélite. Por ello el Movimiento planteó que los países más avanzados del Tercer Mundo den ayuda a otros que lo necesiten para desarrollar mano de obra calificada, así como infraestructuras operativas.

HACIA UNA NUEVA PERSPECTIVA

Después de algunos tanteos, Telesur comenzó a identificarse con un perfil efectivo, sobrio y sintético de la realidad. Alejado de los degradantes “talk show”, de la espectacularidad y lo grotesco con que otras cadenas pretenden atraer público, el nuevo servicio latinoamericano se acerca sin excederse al trasfondo social y humano de la noticia.

Hay que señalar que Telesur logra este objetivo con una marcada independencia política y empresarial respecto de sus auspiciadotes y “sponsors”, tanto más necesaria si lo que se quiere es avalar el trabajo con la credibilidad.

Pensamos en que haya, como algo muy conveniente, medios profesionales que tengan “buenas intenciones” al informar y que no olviden a los pueblos irredentos y a las mayorías iletradas, aunque no contribuyan al mercado de la prensa y las revistas porque no crean demanda.

Esto, además, hay que hacerlo sin demagogia, pues para una buena parte del orbe se trata de un negocio con muchos escalones, pero con solo una voluntad de control económico estructurada en torno a las corporaciones transnacionales.

Así, una agencia de TV puede representar apenas un segmento o una división de un consorcio gigante. Estas empresas compiten por el mercado pero se apoyan entre sí en defensa del poder que sólo comparten con fuerzas políticas semejantes.

Las agencias “buenas”, verdaderamente autónomas, a diferencia de los grandes imperios, como AOL-Warner-CNN o el News Corp de Murdoch, no priorizan las ganancias por sobre los intereses sociales. Son instrumento de desarrollo y no de dominación.

Es de desear larga vida a medios legítimos y de hecho admirables, como Al Jazeera, Telesur y NNN, que llegan para favorecer la causa de los pueblos pobres y lo hacen con dignidad y valentía, sin temor al chantaje y amenazas de los poderosos. Y que lo hacen, además, con pulcritud, serenidad política y objetividad informativa.

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