Informática para qué

Enero 13, 2008

La ideología inadvertida de los “cartoons”

Archivado en: 1 — gonzalezmanet @ 6:13 pm
Tags: , , , , , ,

Por Enrique González Manet

Con el pretexto del entretenimiento audiovisual, destinado especialmente a los niños y adolescentes, se realiza una de las más vastas operaciones de condicionamiento ideológico y cultural de todos los tiempos, destinada a desarrollar al hombre político del mañana. Hablamos de uno de los instrumentos de formación de clase menos conocido y estudiado, cuya función tiene lugar desde hace casi un siglo sin que las audiencias se percaten de su naturaleza oculta y sus efectos subliminares.

Cada vez que se suscita el análisis de los comics, cartones o muñequitos, las corporaciones transnacionales inician campañas en favor de su aparente inocencia, acusando a los impugnadores de pérfidas intenciones, opuestas a la ingenuidad inefable de Mickey Mouse, Tribilin y el Pato Donald.

Por supuesto, las agencias de relaciones públicas, publicidad y marketing, se encargan rápidamente de denunciar a los críticos y probar la inocencia y candor irreprochables de instrumentos culturales que forman parte de la vida cotidiana. Estos productos se desplazan hoy a velocidad virtual y escala global e incrementan sus efectos a medida que se perfeccionan la realización, producción y distribución de filmes y animados. El resultado es que se han convertido en una práctica audiovisual imprescindible en todos los países, al menos para controlar y engatusar a los niños. Tengamos presente que se trata de un proyecto educativo de baja visibilidad destinado a la asimilación de valores sociales y políticos a largo plazo.

Pero el problema no es el medio, sino el fin con que es utilizado por esta industria, la cual descubrió muy al inicio, que los ¨cartones¨ podían ser utilizados para fortalecer y ampliar la doctrina y el sistema capitalista al convertirse en medio óptimo de difusión de la ideología dominante. No es casual que el consorcio Disney, una de las cinco corporaciones más poderosas de Norteamérica, sea también representante de posiciones ultraconservadoras cuyas ideas se reflejan invariablemente en sus amenos y simpáticos¨ muñequitos¨. Los niños son el centro de este insidioso entrenamiento, pero a él no escapan los adolescentes y tampoco los adultos, en un 40% adictos a los animados. Habría que decir también que los guiones y temas no son un juego de niños, pues su teoría social se basa en la filosofía pragmática que conforma la vida en ese y otros países industrializados.

Valoración Conceptual de los ¨Cartones¨

Hacer animados requiere talento, dominio psicológico y tecnológico, gracia, conocimiento del mercado infantil y una gran dosis de inspiración y creatividad. Por eso los ¨muñequitos¨ europeos no podían competir con los norteamericanos. Los de cierto país eran tan inocuos y elementales en su concepción y propósito que un chiste en Cuba era amenazar a los niños que se portaban mal con ponerles el programa que los difundía por televisión.

La óptima elaboración, la finura de la realización, es la base de su atractivo. Lograr el embeleso de los niños es la clave del éxito económico, ideológico y político. Este resultado garantiza, igualmente, la conquista de las mentes. Un ejemplo fueron ¨Cascanueces¨, ¨Pinocho¨, ¨Blancanieves¨ o ¨El Rey León¨.

Este tema apasionante fue motivo de debate en uno de los seminarios internacionales que organizaba anualmente el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, en los que participaban con regularidad eminentes investigadores como Ignacio Ramonet, Armand Mattelart, Herbert Schiller, Rafael Roncagliolo, Fátima Fernández Christlieb, Octavio Getino, J. Martín Barbero, Elizabeth Safar y Enrique Bustamante, entre otros.

Un análisis de contenido revela de inmediato qué tipo de conocimiento y qué valores éticos y comportamientos se trata de inducir en los niños no sólo por asociación y mimetismo, sino también graciosamente a través de un formato agradable y seductor. Podríamos preguntarnos qué fuerza tienen estos paradigmas y qué marca deja esta ficción en la imaginación y el pensamiento infantil.

La redundancia es enorme. El modelo encuentra la forma de encarnar en la acción, guiado por mensajes simples y directos, fáciles de diferenciar. Se preconiza la filosofía individualista y los principios del pragmatismo utilitario. Se da prioridad a lo que resulta beneficioso o favorable sin tomar en cuenta sus consecuencias morales. El mensaje verdadero es que gana el que saque ventaja por cualquier medio, incluso por el engaño, la hipocresía y la mentira. El poder es el fin esencial de toda lucha en cada uno de los episodios. Se trata de un sistema de enseñanza paralelo a la educación regular, de acuerdo al cual las actitudes egocéntricas, consumistas y personalistas, son reforzadas sistematicamente.

Para Leer al Pato Donald

Ya el continente latinoamericano estaba saturado de “comics” cuando dos profesores de la Universidad Catolica de Chile, Armand Mattelart y Ariel Dorfman, publicaron ¨Para Leer al Pato Donald¨, un análisis de la penetración cultural norteamericana amparada en la impunidad- de un género rotulado falsamente como puro ¨entretenimiento¨.

Sus nocivas influencias comenzaron a ser conocidas en la región más a nivel académico que popular, pese a que el continente ha recibido la exportación de los ¨comics¨ con particular intensidad.

La obra de ambos especialistas señala que los ¨muñequitos´ venden la imagen de la metrópoli y todo el repertorio de sus valores políticos y sociales e inundan las pantallas de los televisores, las salas de cine y los estantes de las tiendas de alquiler o venta de videos, como la situada en 3ra y 42, en New York, que cuenta con más de 100 000 títulos entre todos los géneros, incluida la pornografía.

El concepto básico de las tiras cómicas es la filosofía neoliberal proveniente de la más rancia escuela conservadora. Su presentación como ¨literatura de entretenimiento¨ pertenece a un código que proclama la superioridad e invencibilidad norteamericana, simbolizada por Superman, Superwoman, el Hombre Araña, The Hulk o James Bond. Sus héroes son siempre ingenuos, patriotas demócraticos y anticomunistas. Siguiendo las normas del poder, desde hace pocos años son también antiterroristas. En fin. adalides del Mundo Libre.

Casi todos los muñequitos están dirigidos a fortalecer el poder del sistema capitalista. En este contexto, las actitudes promovidas mediante los ¨comics¨ son la astucia, avaricia, frivolidad, egoismo personal y otras tendencias nocivas. como la crueldad, violencia y agresividad. El ¨comic¨ actúa como un patrón de comportamiento muy efectivo para la niñez. Hoy más de 500 millones de usuarios se exponen a la contaminación cultural e ideológica cada día, la mayor parte de modo inadvertido. Disney, considerado como un cruzado de la cultura popular, sin que nos demos cuenta, disemina falsedades bajo la cobertura del candor y la inocencia.

¿Hacia una Pedagogía Reaccionaria?

Winston Orrillo, profesor de Comunicación de la Universidad de San Marcos de Lima, descubrió y analizó ángulos nocivos de los ¨muñequitos¨ norteamericanos, cuyos resultados expuso en su obra ¨La Pedagogía Reaccionaria de Walt Disney¨ Este ¨reader¨, editado en 1981, incluye estudios de Gabriel Niezen Matos, José Vergara, René Rebetz y Ariel Dorfman, entre otros, los que ampliaron la visión crítica sobre la agresión cultural que entraña el género.

Pongamos por caso que los únicos ¨comics¨ de otro país que pueden competir en términos de éxito con la industria de Hollywood son los ¨muñequitos¨ franceses de Asterix y Obelix, los cuales tienen gran circulación en Europa.e incluso en Estados Unidos. Su secreto no es sólo que están bien hechos, sino que tienen un carácter nacionalista y refuerzan la identidad cultural frente a la dominación imperialista.

Esta literatura crítica fue muy eficaz en los decenios finales del siglo XX, cuando se denunció en forma directa el programa y la estrategia de penetración de la industria del entretenimiento norteamericana. El análisis de los modelos importados tuvo su momento exitoso de impugnación y rechazo antes de que una nueva invasión audiovisual arrasara al continente por redes digitales múltiples y transmisión directa por satélite.

La formidable maquinaria de difusión de Disney y consorcios como los de Sumner Redstone, distribuidor de Cinemax, Discovery Channel y MusicTV, coparon los mercados, a la vez que promovían la demanda del género mediante las nuevas tecnologías de información.

Pensamos que es posible desmontar los mecanismos de camuflaje de la industria del ¨comic¨ y pasar a una fase de despertamiento de la conciencia social capaz de advertir sus aspectos negativos.

La tentación de utilizar el abundante, eficaz y a veces barato producto de Estados Unidos, hace que haya poca iniciativa por buscar alternativas o simplemente enfrentar con habilidad e inteligencia la oscura pedagogía identificada con encomiable transparencia por el profesor Orrillo. El tema requiere mucha atención. Desde ahora podemos mirar con sospecha e indagar con ojo critico los seductores animados norteamericanos.

Aún no hay comentarios »

Aún no hay comentarios.

Canal RSS de los comentarios de la entrada. URI para TrackBack.

Deja un comentario

Blog de WordPress.com.