En primer término, las corporaciones se denominan a sí mismas como multinacionales y no transnacionales, no por razones semánticas o retóricas sino por una táctica de orden político mediante la cual se busca enmascarar su naturaleza predatoria y monopolista. Jamás nadie verá a ninguno de los medios de difusión, sea revista, radio, prensa o TV, referirse a estos consorcios como transnacionales.Multinacionales significa la participación de muchas naciones en el poder y las decisiones de estas entidades, lo que no es el caso, pues pertenecen a un solo país y a una sola empresa, como Microsoft, que es dueña de decenas de compañías, muchas de las cuales nada tienen que ver con la electrónica. Transnacionales significa operar en, a través y sobre numerosos países, con base en la globalización. Y esto es lo que quieren ocultar las empresas norteamericanas y europeas.
Un caso ejemplar es el de AOL-Time Warner-CNN,, dueña a su vez de decenas de compañías en todo el mundo cuyo cálculo en valores es de más de 250 000 millones de dólares. Sólo por la CNN se le pagó a Ted Turner 8 000 millones de dólares, pese a que su proyecto inicial había costado sólo 50 millones como inversión de riesgo. Este enorme complejo domina las comunicaciones, la publicidad y la difusión a nivel mundial, sin competencia por parte de ninguna otra corporación.
Algo que se sabe poco es el olfato que tienen estos consorcios para unirse ante el peligro y asumir posiciones compatibles con sus intereses sin necesidad de advertirlo públicamente o señalarlo en artículos editoriales. Basta un sesgo, una omisión o una declaración incidental para que el resto del grupo se sienta aludido y llamado a alinearse con las posiciones de poder.
Es sorprendente la unanimidad e incluso similaridad de enfoques y hasta de expresiones típicas entre los medios imperialistas y de derecha. Otro rasgo característico es la rapidez, simultaneidad y agresividad de la respuesta conjunta. En el caso del Rey de España en los incidentes de la Conferencia Iberoamericana no tardó El Periodista Digital de Madrid en llamar al presidente Chávez gorila rojo, junto con los ataques de la prensa norteamericana.
Dinero llama dinero
Mientras mayor es la corporación mayor número de empresas afines, accesorias o complementaria adquiere, sin descartar aquellas que puedan ser un buen negocio a escala de mercado. Así, la News Corporation de Rupert Murdoch, dueño de más de 400 periódicos, revistas, estaciones de radio y TV, publicitarias, agencias de noticias, empresas de cine y firmas financieras, compra continuadamente compañías de todo tipo, principalmente relacionadas con los medios. Puede medirse el progreso realizado por el hecho de haber comenzado con dos periódicos, uno en Australia y otro en Nueva Zelandia.
La característica es la unión de empresas y el tamaño. Tomemos el caso de la empresa canadiense que sorprendió a todos con la compra de la firma de valores Dow Jones y el diario Wall Street Journal, que pertenecieron a una misma familia por más de 150 años, pero no resistieron la oferta de 12 000 millones de dólares.
Igual ha pasado con otros negocios, manteniéndose la tendencia a la concentración financiera y el monopolio. Del mismo modo actuó la IBM con la reciente compra de la empresa Cognos, de procesamiento de software, adquirida en 5 000 millones de dólares, la Business Objects of France, comprada por la AG alemana en 6 780 millones de dólares, y la Hyperion Solutions Corporation, asumida por la empresa norteamericana Oracle por 3 300 millones.
No contemos la venta de DobleClick a Google en 3000 millones y la posterior venta de Google en 12 000 millones de dólares, pagados a sus jóvenes dueños, dos imberbes con menos de 25 años que ya andan viajando por París en aviones ejecutivos propios.
¿Qué va a hacer el mundo con tantas empresas privadas millonarias pertenecientes a una élite del poder que no pasa de 400 magnates según la revista Forbes? ¿Cómo es posible conciliar esta realidad con el hecho absurdo de que haya 2 600 millones de personas en el mundo que no cuentan con servicios sanitarios, es decir, con un simple inodoro, según cuenta la propia Internet a raíz de un congreso internacional en Nueva Delhi.
Mientras mueren a diario millones de personas de hambre y enfermedades, acorde con las estadísticas de la UNICEF y la FAO –a las que nadie parece hacer caso-, el gran debate ideológico en el mundo se ha reducido al capitalismo y la propiedad privada, de una parte, y a las políticas de beneficio público y propósito social de otra. En otros términos, la humanidad está sentada sobre un barril de pólvora.
Publicado originalmente en www.cubarte.cult.cu