Publicado originalmente en : CUBARTE | 20 de Marzo 2009
La mayor parte de los usuarios ve la computación como un mecanismo sin fin y a Internet como un instrumento mágico. Para otros la informática es el poder absoluto, el sueño de todo lo posible. Unos pocos lo ven como un fenómeno que afecta la naturaleza del conocimiento y la cultura y, por tanto, el modo de ser del hombre, su comportamiento y su forma de entender la vida. Digamos que esto puede suceder cuando se dedican seis horas diarias a la búsqueda y el intercambio por Internet. Entre los pocos que se dedican al análisis del impacto social de las nuevas tecnologías de información se destaca Paul Kennedy, graduado de Oxford y profesor de Yale, quien publicara un artículo con el título ¨El Abismo Tecnológico¨ en un número especial de ¨El Correo de la UNESCO¨ dedicado al estudio crítico de los problemas de la informática, en particular sus consecuencias sociales y políticas como el fenómeno de la desigualdad. Para el experto hay sólo un 3% de conectados a Internet, uno por cada 200 en Asia, uno por cada 500 en países árabes y uno por cada 1 000 en África. El problema se agrava porque el conocimiento equivale a tener o no acceso al poder y al mundo de la empresas. Para evitar la catástrofe que ve en el horizonte, Kennedy recomienda desarrollar la educación, la cultura y la integración de estrategias entre los países subdesarrollados. En caso contrario, dice, perpetuaremos un sistema fundamentalmente antidemocrático y estructuralmente malsano. No hacer nada y dejar que la explosión de los conocimientos aumente es contribuir a que muchos países queden rezagados. Esto conducirá al descontento generalizado cerrando la posibilidad de una armonía mundial mediante el entendimiento internacional. Kennedy lo califica como el mayor desafío de la época actual Queda claro que para el experto inglés la clave de los problemas es la desigualdad y la incapacidad de numerosos países para lanzar una alfabetización tecnológica que de nuevo rumbo a la educación y la cultura en el mundo. Es decir, usar más finas herramientas a partir de un proceso de saber más abarcador, Es lo que algunos llamarían modernización y expansión del saber, necesario para dar los saltos que hace falta dar si queremos estar al mismo nivel que los países avanzados. Hay que decir que Paul Kennedy es un caso raro, propio de una élite como a la que pertenecen Herbert Schiller e Ignacio Ramonet, gente que piensa en la necesidad de democratizar el conocimiento para que no haya países fuera de la posibilidad de estar conectados y garantizar el desarrollo del pensamiento. Problemas del contexto social Muchos piensan que Internet es una panacea que resuelve todas las dificultades. Hay que comenzar por pensar que un equipo con sus accesorios cuesta unos mil dólares, sin contar los gastos de uso, lo que la mayor parte de la población mundial no logra reunir nunca. Otro aspec6to del problema es con qué objetivo se obtiene este conocimiento y de qué forma se utiliza. Todos no necesitan conectarse con el sistema digital por razones de trabajo. Hay otra cuestión de más serias consecuencias y es el proceso de analfabetización que se produce mientras el mundo avanza hacia el futuro. Hace diez años la UNESCO consideraba que existían unos 650 millones de iletrados en el mundo, mientras que ahora se estiman en 750, Es decir, el problema se reproduce más ràpido de lo que puede ser eliminado, pues hasta ahora el método cubano ¨Yo Si Puedo¨, que ha probado ser eficaz en más de tres millones de personas en 27 países, no puede eliminar esta diferencia, sobre todo si no existe voluntad de acción en los gobiernos de decenas de países. La cuestión es social y política y no se resuelve adquiriendo más equipos de computación sino involucrando a toda la población, como demuestra el hecho de que está en marcha un programa con dicho método en Sevilla, España, país europeo del primer mundo que cuenta en esta ciudad con varios miles de analfabetos residuales. Si bien es cierto que la informática ha llegado para quedarse es un tema de efecto múltiple que precisa de una agenda y un estudio de aplicaciones que entre otras cosas le abra camino a su utilización como Instrumento para la producción y exportación de servicios, como en el caso de la India y otros países asiáticos. Aquí tienen que entrar a jugar planes del Estado y no la simple iniciativa del mercado, peligroso en el campo del saber y el conocimiento debido a la manipulación y el control de las corporaciones transnacionales. Imaginamos el sector de Internet y las nuevas tecnologías como un terreno de sorpresas y acechanzas donde todo es posible esperarlo del enemigo, pues hemos sufrido dificultades e inconveniencias que van de las vías cerradas a propósito hasta las agresiones solapadas para impedirnos utilizar estos medios con las mismas facilidades que el resto de los países. No es necesario hablar de secciones y departamentos completos de las fuerzas norteamericanas dedicadas a entrenarse en los medios para una guerra informática. Debido a estas contingencias, el tema debía tener espacio prioritario para ser discutido a fondo en una conferencia mundial en la que predominen los intereses del Tercer Mundo. et | Fuente: CUBARTE | 20 de Marzo 2009 La mayor parte de los usuarios ve la computación como un mecanismo sin fin y a Internet como un instrumento mágico. Para otros la informática es el poder absoluto, el sueño de todo lo posible. Unos pocos lo ven como un fenómeno que afecta la naturaleza del conocimiento y la cultura y, por tanto, el modo de ser del hombre, su comportamiento y su forma de entender la vida. Digamos que esto puede suceder cuando se dedican seis horas diarias a la búsqueda y el intercambio por Internet. Entre los pocos que se dedican al análisis del impacto social de las nuevas tecnologías de información se destaca Paul Kennedy, graduado de Oxford y profesor de Yale, quien publicara un artículo con el título ¨El Abismo Tecnológico¨ en un número especial de ¨El Correo de la UNESCO¨ dedicado al estudio crítico de los problemas de la informática, en particular sus consecuencias sociales y políticas como el fenómeno de la desigualdad. Para el experto hay sólo un 3% de conectados a Internet, uno por cada 200 en Asia, uno por cada 500 en países árabes y uno por cada 1 000 en África. El problema se agrava porque el conocimiento equivale a tener o no acceso al poder y al mundo de la empresas. Para evitar la catástrofe que ve en el horizonte, Kennedy recomienda desarrollar la educación, la cultura y la integración de estrategias entre los países subdesarrollados. En caso contrario, dice, perpetuaremos un sistema fundamentalmente antidemocrático y estructuralmente malsano. No hacer nada y dejar que la explosión de los conocimientos aumente es contribuir a que muchos países queden rezagados. Esto conducirá al descontento generalizado cerrando la posibilidad de una armonía mundial mediante el entendimiento internacional. Kennedy lo califica como el mayor desafío de la época actual Queda claro que para el experto inglés la clave de los problemas es la desigualdad y la incapacidad de numerosos países para lanzar una alfabetización tecnológica que de nuevo rumbo a la educación y la cultura en el mundo. Es decir, usar más finas herramientas a partir de un proceso de saber más abarcador, Es lo que algunos llamarían modernización y expansión del saber, necesario para dar los saltos que hace falta dar si queremos estar al mismo nivel que los países avanzados. Hay que decir que Paul Kennedy es un caso raro, propio de una élite como a la que pertenecen Herbert Schiller e Ignacio Ramonet, gente que piensa en la necesidad de democratizar el conocimiento para que no haya países fuera de la posibilidad de estar conectados y garantizar el desarrollo del pensamiento. Problemas del contexto social Muchos piensan que Internet es una panacea que resuelve todas las dificultades. Hay que comenzar por pensar que un equipo con sus accesorios cuesta unos mil dólares, sin contar los gastos de uso, lo que la mayor parte de la población mundial no logra reunir nunca. Otro aspec6to del problema es con qué objetivo se obtiene este conocimiento y de qué forma se utiliza. Todos no necesitan conectarse con el sistema digital por razones de trabajo. Hay otra cuestión de más serias consecuencias y es el proceso de analfabetización que se produce mientras el mundo avanza hacia el futuro. Hace diez años la UNESCO consideraba que existían unos 650 millones de iletrados en el mundo, mientras que ahora se estiman en 750, Es decir, el problema se reproduce más ràpido de lo que puede ser eliminado, pues hasta ahora el método cubano ¨Yo Si Puedo¨, que ha probado ser eficaz en más de tres millones de personas en 27 países, no puede eliminar esta diferencia, sobre todo si no existe voluntad de acción en los gobiernos de decenas de países. La cuestión es social y política y no se resuelve adquiriendo más equipos de computación sino involucrando a toda la población, como demuestra el hecho de que está en marcha un programa con dicho método en Sevilla, España, país europeo del primer mundo que cuenta en esta ciudad con varios miles de analfabetos residuales. Si bien es cierto que la informática ha llegado para quedarse es un tema de efecto múltiple que precisa de una agenda y un estudio de aplicaciones que entre otras cosas le abra camino a su utilización como Instrumento para la producción y exportación de servicios, como en el caso de la India y otros países asiáticos. Aquí tienen que entrar a jugar planes del Estado y no la simple iniciativa del mercado, peligroso en el campo del saber y el conocimiento debido a la manipulación y el control de las corporaciones transnacionales. Imaginamos el sector de Internet y las nuevas tecnologías como un terreno de sorpresas y acechanzas donde todo es posible esperarlo del enemigo, pues hemos sufrido dificultades e inconveniencias que van de las vías cerradas a propósito hasta las agresiones solapadas para impedirnos utilizar estos medios con las mismas facilidades que el resto de los países. No es necesario hablar de secciones y departamentos completos de las fuerzas norteamericanas dedicadas a entrenarse en los medios para una guerra informática. Debido a estas contingencias, el tema debía tener espacio prioritario para ser discutido a fondo en una conferencia mundial en la que predominen los intereses del Tercer Mundo.